Repercusión de la depresión en confiabilidad humana

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La depresión es una enfermedad que afecta cerca de un 5-10% de los adolescentes y 10-15% de los adultos. Aun cuando la depresión es causa de incapacidad para hombres y mujeres, la carga de la depresión es un 50% mayor en las mujeres (OMS 2008). De hecho, la depresión es la causa principal de carga de enfermedad para las mujeres tanto en países de alto nivel de ingresos como el los de niveles medio o bajo. (OMS 2008). Puede ser desencadenado por una serie de diferentes factores personales, sociales y económicos, incluyendo los shocks macro-económicos importantes, siendo más frecuente en el género femenino. Es de importancia conocer la sintomatología y signología que presenta el individuo que cursa con depresión, en cualquiera de sus grados, y de esta manera correlacionarlo con el rendimiento en su trabajo y los riesgos de cometer errores, repercutiendo en la confiabilidad humana.

Las personas que cursan con depresión presentan disminución de la capacidad de sentir placer en sus actividades, disminución de la concentración, disminución de la energía física, trastornos del sueño, así como de la afectividad y del pensamiento, sentimiento de culpa o autoestima disminuida.

Figura 1
Figura 1

Según el número y la severidad de los síntomas, puede clasificarse como leve, moderado o severo. Alguien con un episodio leve tendrá alguna dificultad para seguir adelante con su trabajo y actividades sociales pero no dejara de funcionar completamente. Pero durante un episodio severo, es muy poco probable que la persona pueda continuar con sus actividades sociales, laborales o domésticas.

Bases neuroquímicas de la depresión

Existen una serie de sustancias en nuestro cerebro llamadas neurotransmisores que están en íntima relación en la etiopatogenia de los trastornos del humor, dentro de los cuales tenemos la depresión. Estas sustancias son las que regulan el equilibrio y funcionamiento del nuestro cerebro en cuanto a la transmisión neuroquímica de los estímulos y respuestas que se suscitan en dicho órgano.

Así como mantienen la intercomunicación neuronal a nivel de las dentritas en sus espacios sinápticos también regulan el estado de ánimo, el placer, el apetito, la memoria, la vigilia y el sueño. Un desbalance en el equilibrio de estas sustancias ocasiona Depresión. Las más conocidas son dopamina, serotonina, noradrenalina, ácido glutámico, GABA (ácido betaaminopeptinico) (Fig. 2)

Figura 2

Los neurotransmisores se producen de en las áreas pre-sinápticas neuronales y son liberadas al área inter-sinápticas para ejercer su efecto en la post-sinapsis transmitiendo el mensajes sensitivo o motor, así como se producen en los diferentes núcleos del sistema nervioso central así como en el sistema límbico (Fig. 3), formado por el tálamo, el fórnix, cuerpo calloso, el hipocampo y las amígdalas cerebrales, siendo este el área de mayor importancia en el control de las emociones y la memoria, según el equilibrio existente entre los diversos neurotransmisores, ejerciendo cada uno de ellos un efecto especifico y compartido sobre las emociones (Fig. 4), sentimientos, memoria, comportamiento y humor del individuo.

Figura 3 ; Figura 4

Impacto económico de la depresión

Impone una carga económica significativa en todo el mundo, no solo sobre los individuos sino también sobre las familias, comunidades, empleadores, sistemas de salud y presupuestos generales de los gobiernos (Fig. 5). En tiempos de crisis económica en tantos lugares del mundo, es por lo tanto un tema que las sociedades ignoran a su cuenta y riesgo: la falta de atención para la prevención y tratamiento de la depresión en la población, y la consiguiente pérdida de capacidad de trabajo, puede dificultar aún más la salida de los países de la austeridad económica. Se ha investigado mucho sobre las cargas económicas atribuibles a los trastornos mentales en países con alto nivel de ingresos y hay una base de evidencia más limitada pero creciente acerca de las consecuencias económicas en países con bajo y mediano nivel de ingreso.

Figura 5

Es probable que los estimados de estos costos sean conservadores; pocos toman en cuenta la manera en que las familias pueden movilizarse y redirigir recursos de formas que tienen repercusiones a largo plazo para la familia, corriendo el riesgo de agravar y perpetuar las inequidades socioeconómicas. Cuando se agregan a través de las economías, estos costos domésticos pueden tener un importante efecto sobre el tamaño y la productividad de la fuerza de trabajo y sobre los ingresos nacionales en general. Los estimados de los costos usualmente tampoco toman en cuenta los riesgos aumentados de la mala salud física que han sido asociados a la depresión.

La depresión, como enfermedad, también perpetúa el ciclo de la pobreza (Fig. 6), interfiriendo con la capacidad para funcionar tanto en un trabajo como en otras actividades familiares, lo cual lleva a una disminución de la productividad social y económica. Es así que las personas con depresión crónica se encuentran frecuentemente en la pobreza porque es posible que ni ellos ni sus cuidadores puedan trabajar.

Figura 6

En los países sin acceso universal a la atención en salud, es posible que los individuos tengan que gastar gran parte de sus ahorros o pedir prestado dinero para comprar medicamentos convencionales y/o tradicionales. Por lo tanto es vital romper la cadena de pobreza y deuda que rodea a las personas con depresión en todo el mundo para abordar la meta del milenio de erradicar la pobreza y el hambre (MDG1). Este no es, sin embargo, un problema exclusivo de los países con bajo nivel de ingresos. Se pueden observar niveles muy altos de deuda inmanejable y pobreza en países de Europa y otros que han estado experimentado los peores impactos del declive económico.

Otra razón de peso por la cual abordar la depresión es la gran evidencia de los estudios longitudinales hechos en una serie de países de alto nivel de ingresos que la depresión no tratada en niños y adolescentes puede tener consecuencias sociales y económicas duraderas en la edad adulta, incluyendo peores niveles de logros educativos, aumento de contacto con el sistema judicial por delitos, niveles más bajos de empleo y a menudo salarios más bajos cuando se está empleado, y dificultades en las relaciones personales. Además, la depresión en los padres puede tener impacto adverso sobre la salud, desarrollo y educación en los hijos. En algunos países es posible que los hijos tengan que abandonar las clases durante las crisis de salud de sus padres para brindarles cuidados informales, o que el progenitor este demasiado enfermo como para asegurar que el hijo vaya a clase. Una vez más, en tiempos de crisis económica es importante invertir en la salud y bienestar de los hijos que representan la futura riqueza de un país.

Los costos de la depresión son sustanciales, pero ¿qué conocemos acerca de los costos de inversión en prevención y tratamiento de la depresión? Mientras que se deben tomar decisiones cuidadosas acerca de cómo invertir en todos los aspectos de la atención en salud, hasta en las regiones más pobres del mundo se pueden identificar acciones costo efectivas para afrontar la depresión. También hay una base de evidencia, aunque de países de contexto de alto nivel de ingresos, que indica que hay algunas aproximaciones costo efectivas para la prevención de la depresión a lo largo de la vida.

En suma, aunque los efectos de la mala salud sobre la pobreza no son exclusivos de la depresión, la larga duración de una proporción de las enfermedades depresivas hace que el impacto negativo sea mayor que la condición física más aguda. Estos impactos variados aumenta el riesgo de que los hogares caigan en dificultades económicas severas, con consecuencias mayores sobre la economía nacional. Es posible que estos riesgos aumenten durante las épocas de crisis económica, haciendo que sea aún más importante no descuidar la salud mental.

Repercusión de la depresión en la confiabilidad humana

Una vez revisado las repercusiones de la depresión sobre los diferentes aspectos de la vida de las persona, sobre todo la disminución de la capacidad de sentir placer en sus actividades, disminución de la concentración, disminución de la energía física, trastornos del sueño, así como de la afectividad y del pensamiento, sentimiento de culpa o autoestima, podríamos inferir que cuando se presentan estos síntomas y signos influiría negativamente en la confiabilidad de estos en sus labores.

Una persona que tenga trastornos de concentración podría presentar riegos de cometer errores en su trabajo cotidiano, inclusive en trabajos en los cales su desempeño fue excelente hasta el momento de presentarse la depresión. Así mismo al existir trastorno del sueño y disminución de la energía física también podría ser causas del incremento de fallas en la realización de las labores cotidiana, de allí la importancia del mantenimiento de un ben estado de salud y la prevención de esta patología y con la misma importancia tenerlo en cuenta en los análisis y estudios de confiabilidad humana.

Se hace imperante presupuestar en toda empresa inversiones en cuanto a la prevención de salud en el ámbito psicológico de los trabajadores con el fin de coadyuvar en el control de la aparición errores humanos y mantener en mejor estado de salud bio-psico-social de los mismos redundando en la mejora de los niveles de confiabilidad humana.

Autor: Dr. Bárbaro J. Giraldo C. Médico Internista Diplomado en Gerencia de Salud Prof. Contratado en la UPEL

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