Planes de mantenimiento heredados
La mayoría de planes PM se crearon por recomendación del fabricante o por costumbre. Nadie puede justificar por qué se hace cada tarea ni con qué frecuencia.
Creamos planes de mantenimiento efectivos, auditables y trazables mediante el análisis sistemático de funciones, modos de falla y sus consecuencias — siguiendo los estándares SAE JA1011 y JA1012.

La mayoría de planes PM se crearon por recomendación del fabricante o por costumbre. Nadie puede justificar por qué se hace cada tarea ni con qué frecuencia.
Sin un análisis sistemático, los planes acumulan actividades redundantes que consumen recursos sin reducir la probabilidad de falla.
El plan preventivo actual no contempla los modos de falla que realmente afectan la operación. Se reparan consecuencias, no se atacan causas.
No existe documentación de por qué se seleccionó cada tarea. Esto impide auditar, actualizar o mejorar el programa de mantenimiento.
Marco normativo
Nuestro proceso RCM cumple estrictamente con los criterios de evaluación definidos por la SAE y se apoya en la metodología RCM II de John Moubray, reconocida como referencia mundial en la industria.
SAE JA1011
Define los criterios mínimos que debe cumplir un proceso para ser denominado RCM. Establece las 7 preguntas fundamentales y las reglas de selección de tareas según tipo de consecuencia.
SAE JA1012
Guía complementaria que amplía y explica la aplicación práctica de JA1011. Incluye orientación sobre la formación de equipos, documentación de resultados y criterios de auditoría.
IEC 60812 (FMEA/FMECA)
Norma que establece las técnicas de análisis de modos de falla, efectos y criticidad. Es la base para la identificación sistemática de fallas funcionales en el proceso RCM.
RCM II — John Moubray
Referencia metodológica reconocida mundialmente que operacionaliza los principios del RCM en un proceso práctico y estructurado, adoptado como estándar de facto en la industria.
El proceso RCM se estructura alrededor de 7 preguntas que SAE JA1011 exige responder de forma rigurosa y documentada para cada activo dentro del alcance del análisis.
Definir qué debe hacer el activo y con qué estándar de desempeño, en su contexto operativo específico.
Identificar todas las fallas funcionales: las formas en que el activo puede dejar de cumplir cada función.
Registrar los modos de falla razonablemente probables que provocan cada falla funcional.
Describir los efectos de cada modo de falla: qué evidencia hay, qué impacto tiene en la operación.
Clasificar si la falla tiene consecuencias ocultas, de seguridad/ambiente, operacionales o no operacionales.
Seleccionar tareas proactivas técnicamente factibles y que valgan la pena: condición, restauración o sustitución cíclica.
Definir acciones por defecto: búsqueda de fallas, rediseño o aceptar la decisión de operar hasta la falla.
El estudio se ejecuta en 4 fases secuenciales. Cada fase genera entregables específicos que alimentan la siguiente, garantizando trazabilidad completa desde la función del activo hasta la tarea de mantenimiento resultante.
FASE 01
Definición de límites del sistema, funciones del activo y estándares de desempeño esperados.
FASE 02
Identificación sistemática de funciones, fallas funcionales, modos de falla y sus efectos.
FASE 03
Evaluación de consecuencias y selección de tareas mediante el árbol lógico de decisión RCM.
FASE 04
Empaquetado de tareas, optimización de frecuencias y generación de archivos de carga para CMMS.
Diagrama de decisión
El diagrama de decisión RCM clasifica cada modo de falla según el tipo de consecuencia. Esta clasificación determina el criterio de selección de tareas y el nivel de rigurosidad requerido para justificar la estrategia de mantenimiento.
El modo de falla no es evidente para el operador en circunstancias normales. Se requiere una tarea de búsqueda de fallas para detectar el estado de falla.
La falla puede causar daño a personas o violación de una norma ambiental. La tarea proactiva debe reducir la probabilidad de falla a un nivel tolerable.
La falla afecta la producción, calidad, servicio al cliente o costos operacionales además del costo de reparación.
La única consecuencia es el costo directo de reparación. La tarea proactiva solo debe ser justificable económicamente.
Un estudio RCM completo para un sistema típico se ejecuta en 8 a 10 semanas, incluyendo sesiones facilitadas con el equipo natural de trabajo de planta.
Fase 01
Conformación del equipo natural de trabajo, definición de alcance y límites del sistema. Sesiones facilitadas para identificar funciones, fallas funcionales, modos de falla y efectos de cada activo.

Fase 02
Aplicación del árbol lógico de decisión RCM para clasificar consecuencias (H, S, E, O, N) y seleccionar la tarea proactiva o acción por defecto más adecuada para cada modo de falla.

Fase 03
Empaquetado de tareas por ejecutor, frecuencia y especialidad. Generación de procedimientos paso a paso, listas de materiales y archivos de carga para el sistema de gestión de mantenimiento.

Planes de mantenimiento justificados: Cada tarea tiene un origen documentado y trazable: se sabe exactamente por qué se hace, con qué frecuencia y qué modo de falla mitiga.
Reducción de tareas innecesarias: El análisis RCM típicamente elimina entre un 40% y 60% de las tareas preventivas existentes que no agregan valor.
Mayor confiabilidad operacional: Los nuevos planes atacan los modos de falla que realmente afectan la operación, no los que alguien supuso alguna vez.
Transferencia de conocimiento: Las sesiones de análisis con el equipo natural de trabajo generan un entendimiento profundo del comportamiento de los equipos.
Base para mejora continua: El documento FMEA y las hojas de decisión son documentos vivos que se actualizan con cada nueva falla o cambio operativo.
Cada estudio RCM genera un conjunto de entregables estructurados que permiten implementar el nuevo plan de mantenimiento y mantener la trazabilidad completa del análisis.
Documento completo con funciones, fallas funcionales, modos de falla, efectos, clasificación de consecuencias, tareas seleccionadas y justificación de cada decisión.
Tareas agrupadas por ejecutor, frecuencia y especialidad. Incluye rutas de inspección, procedimientos paso a paso y listas de materiales y herramientas requeridas.
Archivos en formato compatible con su sistema de gestión (SAP PM, Maximo, Infor, etc.) listos para carga directa en el módulo de mantenimiento preventivo.
Implementamos RCM con rigor metodológico según SAE JA1011 y JA1012. Planes de mantenimiento trazables, auditables y efectivos para sus activos críticos.