Taller ACR-P
Aprende el Análisis Causa Raíz

Entrevista Luis Felipe Sexto

Lo fundamental no son los números ni la estadística, ni aún la técnica más sofisticada que este por inventarse, todo lo cual son solo meros instrumentos de la gestión. La esencia está en el involucramiento y en la mejoría de las personas.

A pesar que un impresionante cuerpo normativo internacional está disponible desde hace décadas, su conocimiento y aplicación para mantenimiento aparece a todas luces escaso. Solo un pequeño porciento de empresas hacen uso y se benefician de ello.

Luis Felipe platícanos un poco acerca de ti y de los proyectos en los que actualmente te encuentras.

Medio siglo más un año es el tiempo que ha pasado para mí y no me he dado cuenta. Actualmente, coordino el team de Ingeniería de Mantenimiento donde tiene su centro el Programa europeo, con base en Italia, Joint Strike Fighter (JSF), un caza multirol de quinta generación. 

Apelando a la síntesis, he tenido una carrera donde vale la pena mencionar el trabajo en la fabricación de motores junto a la figura histórica de Eduardo Barreiros; la fundamental experiencia en el Centro de Estudio en Ingeniería de Mantenimiento de la Habana y hasta llegar en la actualidad a ser miembro pleno del Comité Europeo de Normalización (CEN) en Mantenimiento (CEN/TC 319). 

Haciendo el balance, son más de dos décadas de proyectos asociados a la consultoría, la formación y la dirección de proyectos en el ámbito de la gestión e ingeniería de mantenimiento y la confiabilidad en diversos países y en los más variados sectores industriales.

Platiquemos acerca de la actualidad, ¿cuáles son los principales problemas del mantenimiento?

¿Problemas actuales? La pregunta sugiere que ahora hay problemas que antes no había. Sin embargo, aunque no sea lo que se espera de la dialéctica del mejoramiento, desde mi percepción, las problemáticas actuales que más golpean, las venimos arrastrando sin haber logrado en el tiempo una solución definitiva. 

Por mencionar algunos de estos “viejos conocidos”:

  1. Incomprensión por parte de la alta dirección del rol del mantenimiento dentro del sistema productivo. 
  2. Formación del personal insuficiente, heterogénea y con lagunas en el conocimiento del estado del arte en mantenimiento. 
  3. Sistemas de contratación precaria que no estimula el compromiso y el crecimiento dentro de las empresas.
  4. Lugares de trabajo caracterizados por la poca participación, competitivos y discriminadores del conocimiento de los operarios al punto de excluirlos con frecuencia de los proyectos de mejora y los análisis para mejorar el desempeño en mantenimiento.

¿Cómo se podría gestionar el mantenimiento de manera eficaz en la industria?

¡¿Quién tuviera una varita mágica?!  Desde tiempos que no puedo precisar se considera que son necesarios estos tres ingredientes que son más fáciles de mencionar que de poder contar con ellos juntos: personal con alta moral y comprometido, personal competente, lugares de trabajo acogedores. 

A veces se pretende un mantenimiento eficaz y eficiente, pero si omitimos a las industrias punteras y miramos a la industria en general, no parece que exista hoy una orientación que les conduzca en esa dirección… Piensa, una gran cantidad de empresas industriales ahora mismo no logran ni acercarse a los resultados organizativos y de eficiencia que fueron logrados con la visión y métodos establecidos por las empresas japonesas hace más de 40 años. Recordemos que con el TPM ellos decían: “mejorar las máquinas y ambientes de trabajo, mejorar a las personas y de consecuencia, mejorar la competitividad”.Simplificando al extremo, muchas empresas de hoy pretenden la competitividad sin hacer lo debido en los dos primeros aspectos que la determinan. 

Hoy se habla, sobre todo en redes sociales, y muchos repiten cosas que leen, nadadores fuera del agua, pero se nota sobre todo la carencia de resultados reales de aplicación. Yo siento, y esta si una percepción que te comparto, en general como empresa y en particular como mantenimiento que estamos atravesando un proceso de involución, de retroceso que es necesario detener porque los buenos ejemplos y experiencias del pasado están siempre; el conocimiento está; las tecnologías están; las normas, técnicas, los métodos están; el “problema pendiente”, como dejó dicho Joseph Juran, “es el hombre”. 

Alguien podría decir: ¡con dinero, software y materiales necesarios bastaría! Es verdad, eso podría ayudar, pero como se demuestra en la práctica empresarial, son necesarios, pero no suficientes. La sola disponibilidad de recursos humanos y materiales no compensa la incapacidad de utilizarlos adecuadamente ni pueden establecer visión y objetivos por sí mismos. 

Lo fundamental no son los números ni la estadística, ni aún la técnica más sofisticada que este por inventarse, todo lo cual son solo meros instrumentos de la gestión. La esencia está en el involucramiento y en la mejoría de las personas, en la capacidad de planificar, establecer metas de mejorar continuamente no solo los productos, los procesos, y esencialmente, a las personas.

El problema es en realidad que se relaciona con la pregunta anterior. Gestionar eficaz y eficientemente el mantenimiento en las empresas industriales y de servicios, depende en modo determinante de la filosofía de lo que es gestionar la empresa que ejercite la alta dirección. 

Es decir, en la mayoría de los casos, los problemas de mantenimiento no son de mantenimiento. Por ejemplo, ¿sería responsabilidad de mantenimiento si la empresa no aprueba presupuestos de acuerdo con las necesidades (si no hay presupuesto no puede haber mantenimiento preventivo), o si no acepta la contratación de personal competente, o si no cree en la utilidad de la formación por considerarla una pérdida o si la política de pagos es con toda evidencia inadecuada?, ¿qué calidad de mantenimiento se puede esperar en esas condiciones?  

Por supuesto, me podrías reprochar que es fácil descargar toda la culpa a la dirección de las empresas que tanto dinero dedican a softwares y tecnologías. Y tienes razón. ¿A quién habría que señalar si en la empresa no existe un plan de mantenimiento contextualizado; si no hay objetivos de mantenimiento claros y compartidos con todas las partes interesadas; si no se analizan las causas de las fallas para que no se repitan, si no realizan análisis de recambios y materiales necesarios; ni se gestionan ni mantienen organizados los almacenes; si no se cuenta con personas con el nivel de conocimiento y la habilidad práctica necesaria?

Aquí de nuevo hay una mezcla de responsabilidad y capacidad técnica asociada a la dirección de mantenimiento, pero esencialmente se vuelve a evidenciar una falencia organizativa y gestional a nivel de empresa. Y muchas veces tratando de gestionar estas situaciones las empresas en su búsqueda encuentran fácilmente a otras empresas y consultores y expertos en la materia, una parte es notable por su tendencia a la auto referencia sin pudor, altamente focalizados en la visión comercial y en la búsqueda de beneficios personales lo cual ha contribuido a acentuar, distorsionar y perpetuar los males que tienen su origen en la falta de visión, conocimientos y acción necesaria.

Hablando acerca de las normas internacionales relacionadas con mantenimiento: ¿crees que existe desconocimiento por parte de las empresas de la normativa aplicable?, ¿por qué?

A pesar de que un impresionante cuerpo normativo internacional está disponible desde hace décadas, su conocimiento y aplicación para mantenimiento aparece a todas luces escaso. Solo un pequeño porciento de empresas hace uso y se benefician de ello.

En lo fundamental, considero se trata de falta de cultura de utilizar estándares internacionales, incomprensión y falta de acceso a las normas por parte de profesores y técnico y por supuesto, intereses de algunos en no divulgar ni trabajar con normas por temor a perder protagonismo o por no poder obtener de ello alguna ganancia personal. 

Podemos sintetizar que el mantenimiento cuenta con un complejo y voluminoso cuerpo normativo internacional que durante décadas ha sido prácticamente desconocido en todo o en parte por instituciones de formación, empresas y consultores. ¿Cómo ha podido suceder tal desactualización por omisión? Este otro “síndrome de la norma olvidada y el agua tibia reinventada” podría ser propuesto a la comunidad de mantenimiento para debatirlo. Creo que es urge orientarse rápidamente al nivel del estado del arte en toda su extensión. 

¿Cuáles son esas normativas y organizaciones que se requieren conocer?

Los fundamentales órganos internacionales de normalización que han construido el estado del arte en mantenimiento son:  

  • IEC que cuenta con el TC 56 “Dependability” con más de 60 normas relacionadas con mantenimiento, logística, predicción de la fiabilidad, mantenibilidad, técnicas variadas y gestión de riesgos. 
  • CEN con su comité técnico 319 “Maintenance” que cuenta con 11 grupos de trabajo y que ha desarrollado las normas relativas a la gestión y la ingeniería de mantenimiento que son de adopción obligatoria en los países que pertenecen a la Unión Europea (terminología, competencias del personal de mantenimiento, Indicadores, procesos, contratación, el rol del mantenimiento en la gestión de activos…). 

ISO presenta varios comités técnicos, subcomités y grupos de trabajo que producen normas directamente vinculadas a contenidos técnicos y de qualificación del personal de mantenimiento. En especial, no es posible dejar de mencionar las contribuciones del ISO/TC 108 “Mechanical vibration, shock and condition monitoring”, del ISO/TC 67 “Materials, equipment and offshore structures for petroleum, petrochemical and natural gas industries” y del ISO/TC 135 Non-destructive testing. 

No pretendo ser exhaustivo, es para dar la idea. No menciono aquí otros órganos de normalización nacionales (por ejemplo, ANSI, UNI, AFNOR) o privados (por ejemplo, API, ASME, SAE) que sumarían más estándares a particulares técnicos de mantenimiento aplicables a una amplia variedad de sectores productivos.

¿Cuáles son las últimas novedades normativas del Comité europeo de estandarización en Mantenimiento (CEN / TC 319) ?, ¿cuál es tu participación dentro del comité?

Represento al Ente Italiano di Normazione (UNI) en el Comité de Mantenimiento del CEN, con secretaria italiana. UNI es el órgano reconocido por el estado italiano y por la Unión Europea y es miembro del CEN y de ISO.

Antes de pasar a las novedades en mantenimiento, permíteme mencionar que el Comité Europeo de Normalización (CEN) actualmente cuenta con 397 comités técnicos (el 319 es el de mantenimiento y por acuerdo entre CEN e ISO, es el encargado de normalizar el tema de gestión e ingeniería de mantenimiento entre los órganos internacionales de normalización). 

El trabajo del CEN se traduce en más de 16500 normas vigentes y alrededor de 3700 en preparación. Todas estas normas, como ya mencioné anteriormente, son de adopción obligatoria para los países que conforman la Unión Europea, caracterizada por ser una zona económica a la vanguardia con una alta concentración y variedad de industrias, que fabrica y exporta tecnologías de prácticamente todos los sectores industriales.

Mantenimiento colabora en el valor atribuido a un activo y en la realización del valor generado desde un activo o sistema productivo. Por ello, entre las novedades normativas tenemos la EN 17485, que representa un marco de referencia para mejorar el valor de los activos físicos durante el ciclo de vida.Está previsto para este año que se realice la votación por países del proyecto de norma que desarrolla los requisitos de Ingeniería de Mantenimiento. Se trata del actual proyecto prEN 17666. Este estándar permitirá la normalización y auditoría de los requisitos que deben ser considerados para la Ingeniería de Mantenimiento en la empresa. 

Otro proyecto sujeto a votación antes de fin de año es el prEN 17840 que propone un Marco para la evaluación de desempeño y condición para edificios y obras de ingeniería civil dentro de la gestión de activos físicos. Esta norma, así como en precedencia significó la EN 16646, busca integrar el rol del mantenimiento del facility en un concepto de gestión más amplio dentro de la empresa que no se limita a las máquinas. 

Luis Felipe Sexto, tercero de derecha a izquierda, en la Plenaria del Comité Técnico Europeo de Mantenimiento (CEN / TC 319). Octubre de 2018, Milán. Italia. 

Se les ha dado un gran peso a las certificaciones del personal en mantenimiento, ¿cuál sería la importancia de su validez y la utilidad que estas tienen?

Considero que las certificaciones reconocidas en el ámbito de la gestión e ingeniería de mantenimiento ─dentro de la dinámica del reconocimiento de la conformidad internacional representa por el Fórum internacional de Acreditación, IAF─ tienen un lugar en la demostración de conocimientos y calificación del personal.  Lo anterior es más aún si las personas no pueden demostrar una experiencia directa relevante o una formación académica de grado o postgrado en el tema.

Cuando se certifica una persona en cierto tema esta demuestra que tiene conocimientos teóricos (y en algunos casos también habilidades prácticas) y aquí radica su importancia, que podría ser apreciado en principio por las empresas que buscan personal familiarizado con el tema.

Ahora bien, cuando hablamos de certificaciones de personal en mantenimiento no podemos limitarnos a mencionar y aceptar a priori los beneficios hipotéticos que pudieran darnos, es más importante verificar la efectiva validez del reconocimiento que puede ofrecer el ente certificador. 

Veo muchas propuestas que buscan crear la idea de tratarse de “certificaciones internacionales” que entrarían en la clasificación de publicidad engañosa, ya que inducen el comportamiento económico distorsionado de personas y empresas, que son estimuladas a tomar decisiones comerciales de pago de cursos preparatorios y la certificación misma, que no habrían tomado de haber sabido que no hay un reconocimiento internacional según la lógica vigente de evaluación de la conformidad y de reconocimiento más allá de las fronteras. 

Por supuesto, si las personas interesadas en alguna certificación son conscientes y están de acuerdo con el hecho que la certificación que pagan probablemente sea únicamente una certificación propia de quien la ofrece, pues, en ese caso, está claro que no habría reconocimiento internacional pero tampoco implicaciones cuestionables éticamente. 

En lo que respecta la validez de las certificaciones de personal entramos en un tema sensible ya que muchas empresas y asociaciones nacionales ofrecen certificaciones de personal como producto. Este proceso en general no utiliza normas de referencia comunes y por ello en los exámenes se evalúan contenidos que pueden provenir de fuentes e interpretaciones disimiles y hasta con enfoques discutibles y no conformes a los estándares vigentes. 

A diferencia de los títulos académicos emitidos por instituciones educativas con autoridad legítima en cada país, y que pueden ser reconocidos oficialmente por las autoridades educativas homologas de otros países, las certificaciones de personal en mantenimiento en la mayoría de los casos actuales no son igualmente reconocibles internacionalmente por los sistemas educativos y empresariales de los diferentes países. 

Y por supuesto, no quisiera que venga interpretado que estoy criticando a la certificación como figura necesaria para acreditar competencias por un tercero reconocido. Más bien, me refiero a las certificaciones no reconocidas ni reconocibles por el sistema internacional de evaluación de la conformidad ni por las autoridades educativas o empresariales que están presentes en cada país.

Algo que sigue pasando en la actualidad son los errores de concepto ¿cuáles serían los más comunes que se han divulgado relacionados al mantenimiento y la confiabilidad?

Claro, quisiera mencionar solo aquellos que se continúan a repetir no obstante los años pasan, ellos no han pasado. 

Por ejemplo, me viene a la mente uno muy significativo para la confiabilidad. Se refiere al RCM y el patrón de fallo E: durante décadas se ha repetido con insistencia que “La probabilidad de fallo se mantiene constante para la mayor parte de los fallos”. Confundiéndose probabilidad condicional de fallo con probabilidad de fallo. En realidad, cuando la tasa de fallos se puede considerar constante como en el patrón E (período de vida útil), la probabilidad de fallo siempre crece.

Otro: Mantenimiento preventivo, es quizás la combinación de palabras que más se repite cuando se habla de mantenimiento. Sin embargo, muchos colegas de la industria consideran que el mantenimiento preventivo es para “prevenir fallos” y no para corregir el deterioro y restituir a la máquina las condiciones que le permitan desempeñar sus funciones previstas durante el tiempo de operación programado. 

Uno muy común relacionado con el mismo concepto de mantenimiento: aún hay quien cree que el mantenimiento “se ocupa de mantener las máquinas” y no de garantizar las funciones según el uso previsto que estás realizan. 

Con respecto al MTBF: es bastante difundida la idea que es “útil como indicador de vida operativa y para planificar el mantenimiento preventivo”. En realidad, es un simple indicador de confiabilidad, pero no es la confiabilidad. Representa estadísticamente un valor medio y presenta los mismos problemas de cualquier cálculo de media estadística. 

Un error que sigue generando polémicas se refiere a aquella idea sugestiva nacida metafóricamente para resaltar la importancia del mantenimiento: “Mantenimiento es una inversión y no un costo”. Si lo vemos según el sentido estricto de estos conceptos todos los que tienen que ver con el dinero saben que el costo de mantenimiento es una componente del costo de producción. Y las actividades de mantenimiento generan costos que deben ser siempre inferiores al costo de las consecuencias de la pérdida de funcionalidad de los activos. 

Conceptualmente, la inversión se refiere al empleo de un capital con el objetivo de incrementarlo. No se puede considerar inversión en mantenimiento el hecho de dedicar recursos a un presupuesto de mantenimiento anual. Ya que el budget de mantenimiento es el resultado de la “previsión de costos” en que se debe incurrir generados por las actividades de mantenimiento necesarias. Por otro lado, el término “costo” se encuentra también definido en la norma EN 15341 de KPI de mantenimiento. 

Pudiéramos seguir con otros ejemplos, pero estos que son básicos dejan bastante espacio para la reflexión.

Resolvamos el misterio, ¿por qué se habla de gestión de activos refiriéndose a la gestión del mantenimiento?

¿Y si lo descubrimos no perdería su atractivo este “misterio”? Veamos, antes que empezara a difundirse el término “asset management” en el ambiente de la comunidad de mantenimiento, el término era de sobra conocido en el sector de servicios financieros, la gestión bancaria, la gestión de inversiones. 

Para esos sectores empresariales la gestión de activos ha sido históricamente considerada con contenidos diferentes a los que luego fueron asociados por los promotores de la familia ISO55000. La evidencia es que en práctica las empresas relacionadas con servicios financieros y bancarios no han mostrado mucho interés por certificarse en ISO55001 (que sería de las últimas en llegar entre más de 40 normas de gestión internacionales certificables).

Paradójicamente, tantas empresas industriales han sido abordadas mediáticamente con la idea de “implementar ISO 55001” a partir de los departamentos de mantenimiento. Tal idea no ha favorecido la aceptación de las empresas de identificarse con ISO 55001 porque mantenimiento no cuentan con la autoridad dentro de la empresa para liderar un sistema de gestión de activos, siendo este por definición, de aplicación coordinada y transversal en la organización. Por otro lado, ISO55001 no es una norma de requisitos para mantenimiento, sino que es una norma de requisitos para un sistema de gestión de activos.  Y, aunque parezca banal repetirlo, el mantenimiento tiene definido desde hace décadas sus normas y contenidos a gestionar y su misión dentro de la empresa. 

De hecho, es ilustrativo el hecho que haya sido concebida hace unos años la Especificación Técnica IEC TS 62775 donde se indica que para soportar normativamente en la empresa un sistema de gestión de activos se deben combinar el conjunto de normas internacionales acerca del desempeño de los activos (Dependability Management), las normas internacionales de información financiera (NIIF), las normas internacionales de contabilidad (IAS) y las normas de Ingeniería de sistemas y softwares. 

En conclusión, lo que hoy se etiqueta como “asset management” se parece demasiado a lo que fue la lógica conceptual de la “terotecnología” normalizada por BSI en 1974 y a lo presentado actualmente para el “Facility Management” en su familia de normas internacionales ISO 41000. 

En mi opinión, el origen de esta distorsión en Latinoamérica se encuentra en aquel grupo de empresas de consultoría que se alinearon pensando que cambiar de etiqueta podía dar un nuevo aire al mercado de mantenimiento. De ese modo encontramos propuestas de mejora, auditorías, cursos que prometen tratar sobre gestión de activos, pero… con los contenidos típicos de mantenimiento. Podríamos describir esto como una especie de “infracción por invasión de campo”.

Debe ser muy desorientador para un joven que está empezando su carrera, escuchar al personal de mantenimiento asociar contenidos de mantenimiento a la gestión de activos. Es desconcertante ver, por ejemplo, que actividades de mantenimiento tan importantes como la planificación y programación del mantenimiento, la lubricación, el análisis de fallos, muchas veces no vengan reconocidas como parte de la gestión de mantenimiento y se relacionen impropiamente a la gestión de activos que sería verdad, pero en última instancia. La gestión de activos es el resultado de las contribuciones simultáneas y coordinadas de todas las funciones empresariales. No puede ni debe limitarse al mantenimiento que sería solo una de ellas.

Si esto sucede cabe preguntarse entonces ¿cuál sería el concepto de mantenimiento que tienen aquellos que confunden así los contenidos? Hay una clara diferencia: la gestión de activos se refiere a cómo aprovechar todos los activos (sean estos físicos o intangibles, sean objeto de mantenimiento o no) para crear valorMientras la gestión de mantenimiento considera todas las actividades técnicas y gestionables para asegurar la funcionalidad prevista de los activos objeto de mantenimiento. ¿Dime, cómo es posible confundirse de frente a conceptos tan disímiles?

No existe ninguna posibilidad que el personal de mantenimiento se ocupe de las cuestiones de gestión de activos en las empresas. En cambio, sí deben y tienen que ocuparse en mejorar siempre la gestión del mantenimiento. 

¿Cómo se comparan las empresas latinoamericanas y empresas europeas con relación al mantenimiento?

Es una pregunta muchas veces debatida y argumentada con mis estudiantes de maestría y algunos colegas que operan en ambas zonas. Aquí siempre habrá percepciones diferentes en función de la experiencia de cada cual. Hay quien cree que lo de afuera siempre es mejor y hay quien cree que solo existe lo de adentro y lo demás no tiene relevancia. Puede sorprender lo que diré soportado en este privilegio de contar con las vivencias en consultoría y formación tanto en Europa como en Latinoamérica.

Veámoslo según estos criterios:

Calidad de la formación en gestión e ingeniería de mantenimiento

En ambos casos hay prevalencia tanto de programas propios de posgrado como de certificaciones propias. Se manifiesta un grupo mediáticamente agresivo con tendencia a lo comercial que inevitablemente compromete y deja huellas negativas en la formación manifestada en forma de errores y lagunas de conocimiento. Sin embargo, existe una mayoría de instituciones y profesionales con visibilidad mediática mucho menos evidente, y que parecería por ello que no existen… pero son los determinantes. No es este el espacio para mencionar a todas las instituciones que en cada país deberían considerarse. Quisiera, no dejar de resaltar en este sentido, el trabajo que por décadas impulsó y sigue llevando otro colega del cual me siento honrado con su amistad. Me refiero a Blas Galvánque con la dirección del trabajo del grupo de investigación CEANI, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, con la creación de PlanetRams ha realizado contribuciones a desarrollar nuestra disciplina. Blas, trabaja siempre por unir puntos de vista y ofrecer conclusiones objetivas y útiles. Puso a disposición de todos, herramientas para el análisis estadístico, que en nuestro ámbito se veían como ciencia ficción y lejanas para muchas empresas y que antes solo algunos podían acceder y comprender. 

Blas Galván y Luis Felipe Sexto compartiendo sus experiencias, México, 2016. 

Conocimiento y Aplicación práctica de normas relacionadas con mantenimiento

En ambas realidades industriales es escasa. En el caso europeo, todos los aspectos que no están regidos por leyes nacionales y/o directivas europeas quedan altamente influenciados por lo expuesto en el punto 1. Las instituciones existen, la comprensión y asimilación de su utilidad son aún insuficientes por parte de la dirección de las empresas que deciden las políticas y programas a seguirse en la empresa. 

Desarrollo de estándares y legislación

En este punto hay una clara ventaja para las empresas que operan en Europa debido al amplio espectro normativo y legislativo (en Europa operan los órganos internacionales de normalización IEC, ISO, CEN, CENELEC, ETSI y participan activa y de manera determinante los órganos normalización de un grupo amplio de países altamente industrializados). Además, hay un amplio grupo de las denominadas normas armonizadas que se utilizan para la interpretación y aplicación práctica en el cumplimiento de las directivas europeas

Aplicación de presupuesto para mantenimiento en la industria

Disponer de un presupuesto para mantenimiento significa que se comprende entre otras cosas la necesidad del mantenimiento preventivo. Si entrar en las particularidades de cada sector industrial, en la industria en general, de ambas zonas geográficas, la dirección de las empresas tiende a priorizar al mantenimiento correctivo (¡Lo que mejor se hace en muchas partes y la razón por la que muchos hasta sienten orgullo!). Se tiende a premiar el esfuerzo y el sacrificio que se genera en resolver urgencias evitables. Se debería dar mayor importancia a las actividades preventivas que detienen la degradación y permiten el trabajo seguro y confiable que a la larga es más económico. 

Se presenta, sin embargo, una ventaja en las empresas europeas de servicios y en las grandes empresas que están obligadas a respetar la legislación relacionada con la seguridad y los niveles de servicio contratados lo cual obliga a disponer de presupuestos de mantenimiento para así garantizar la continuidad y la seguridad. Debemos considerar que el 99,8% de las empresas europeas son micro, pequeñas y medianas, estas son las más propensas a gestionar sus recursos con la mentalidad de “ahorrar hoy y si pasa algo veremos”.

Si tuvieras 3 deseos para solucionar la problemática actual, ¿qué pedirías?

Una vez también pregunte algo parecido al amigo y maestro Lourival Tavares. Respondió: “Ética, respeto al ser humano, liderazgo y compromiso con la empresa.” ─ que honor poder llamar y ser llamado amigo de quien puede considerarse pionero y ejemplo máximo del mantenimiento en Latinoamérica. 

Volviendo a la pregunta acerca de mis deseos pues te diría que los míos serían: 

  1. Selección del personal de acuerdo con cualidades de carácter: con prevalencia en sus valores éticos y comportamiento profesional. Esto es válido para todos, pero una especial atención sería deseable para quienes ocupan puestos de dirección. 
  2. Equidad e iguales oportunidades formativas: Integración y participación efectiva de las instituciones empresariales y educativas en la difusión del estado del arte y la solución de los problemas técnicos y organizativos de la industria
  3. Certificaciones debidamente acreditadas y basadas en estándares reconocidos internacionalmente.
Invitado junto a Lourival Tavares en el fórum Regional de Mantenimiento y gestión de activos. 2015. 

¿Cuál crees que es tu propósito en la vida?

Mi propósito es precisamente vivirla con la mayor plenitud. Aportar con ejemplo y acción en la profesión. Así ha sido siempre y así será para mí. No quisiera arrepentirme al final por no haber dicho y hecho lo que considero corresponde en cada momento. 

¿Cómo describirías un día perfecto para ti?

¡Oh, no había pensado en la posibilidad de días perfectos! Pero si podría describir eventos que podría asociar a esa sensación de plenitud y felicidad: fantaseando entre los burgos medievales como sería mi vida de haber vivido en el pasado, o recorriendo senderos en los Alpes, o visualizando aquellos paisajes nostálgicos de los Andes. Cuando puedo apretar a fondo el acelerador por una autopista y pero permíteme no contarlo todo, ¿me lo concedes?   

¿Cuál es tu libro y artista musical favorito?

¡Ah, que difícil es esa pregunta que reduce el cuadro a un libro y un artista! “El rojo y el negro” de Stendhal, podría ser uno de mis libros preferidos. Eros Ramazzotti, se encuentra seguramente entre mis predilectos porque su música me acompaña desde joven.

Muchas gracias a Predictiva21 por su entrevista.

Fotos de algunos eventos:

Entrevista realizada por Montserrat Souza, Directora Editorial y Coordinadora de Mercadeo de Predictiva21

https://www.linkedin.com/in/montsesouza/

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