Confiabilidad humana y el humano confiable

Ríos de tinta corren a la hora de hablar de confiabilidad humana. Muchos y muy respetados autores resaltan la importancia de la confiabilidad humana en el ámbito de la confiabilidad industrial. Oliverio García Palencia, afamado autor, consultor y facilitador en Gestión de Activos, Ingeniería de Confiabilidad y Excelencia Operacional, la de fine como “la capacidad de desempeño eficiente y e caz de las personas en todos los procesos, sin cometer errores derivados del actuar y del conocimiento individual, durante su competencia laboral, en un entorno organizacional específico”, destacando además que un sistema de Confiabilidad Humana contempla básicamente optimizar los conocimientos y destrezas para generar a su vez Capital Intelectual. Estas reflexiones de García Palencia, recogidas en el portal reporteroindustrial.com , calzan a la perfección con la opinión de nuestro amigo, colaborador y experto en Confiabilidad Humana, Gerardo Ricardo, a quien consultamos para elaborar esta columna.

Gerardo Ricardo, fundador de la consultora en Confiabilidad Humana Gary Services, destaca que esta disciplina hay que contemplarla dentro del contexto del modelo de Confiabilidad Organizacional de la empresa. “Cuando ponemos en práctica un programa de confiabilidad humana, buscamos generalmente mejorar los niveles de productividad de la empresa, a través del análisis causa raíz de los problemas derivados del accionar del factor humano, que afecta el bienestar y la atmósfera laboral. Normalmente, el modelo de confiabilidad humana se desarrolla abordando tres aspectos del comportamiento humano que hemos denominado FACTORES CLAVES DE ÉXITO, a saber: SABER; PODER; y QUERER. A través del diagnóstico de cada uno de estos factores, podemos determinar los objetivos estratégicos que debemos definir y alinear a los establecidos por la empresa. Podemos determinar qué tan confiables son las capacidades y destrezas de las personas, y que fallas podrían incidir en errores humanos que afecten la productividad y la buena marcha de las relaciones de trabajo en la organización” –destaca el experto.

Las razones de la importancia de la confiabilidad humana dentro del contexto operacional son, por supuesto, indiscutibles. Sin embargo, no es posible obviar el hecho de que la confiabilidad humana pasa por seres humanos confiables. Y la confiabilidad, desde cualquier punto de vista, hunde sus raíces en la ética, tanto humana como profesional. En este punto del análisis, se torna indivisible separar la confiabilidad de la ética, y la ética del carácter. En el portal gestiopolis.com, Rafael Ayala refiere que en el ámbito profesional resulta bastante simple saber quién es confiable. Basta conocer si la persona posee dos características: si es competente en su área de desempeño y si cuenta con un carácter sólido. “La confiabilidad es la suma de ser competentes e íntegros” –acota el experto, con una claridad incontestable, puesto que la ética sigue siendo la condición “sine qua non” a la hora de contratar personal, independientemente de su grado de experticia.

La confiabilidad industrial y su extenso cuerpo de conocimientos y certificaciones internacionales, depende de las capacidades del ser que la ejecuta, y a su vez el grado de confiabilidad de este profesional se apoya en su nivel de experticia, pero también descansan en el equilibrio de su carácter, puesto que es el error humano el mayor causante de errores industriales. “El pequeño casi incidente y la catástrofe comparten algo en común: la falla en la integridad tecnológica y el error humano. Si bien nuestras formaciones profesionales nos predisponen a modelar estos fenómenos en forma determinista, no van a poder ser modelados sin la imperiosa herramienta probabilística que nos permiten interpretar fenómenos que para el común de los hombres parecen azarosos, fatales, casuales y por lo tanto incontrolables el hombre participa de este suceso, con sus relaciones ambientales, psíquicas e interpersonales.”, explica sabiamente el portal: confiabilidaddelossistemasproductivos.blogspot.com, dando por sentado que en la confiabilidad humana, como en la más respetable de las ciencias sociales, sigue habiendo áreas nebulosas, a las cuales es difícil conceder un valor predeterminado en la ecuación de la confiabilidad.

A medida que avanzamos con este análisis, se evidencia tanto la importancia de la confiabilidad humana para los procesos industriales, como el cúmulo de variables a tomar en consideración. Para esta segunda parte, el Dr. Bárbaro Giraldo, médico internista y destacado profesional del área de confiabilidad humana, comparte sus conocimientos y experiencias, en un proceso del cual la industria aprende todos los días.

En palabras del Dr. Giraldo, la confiabilidad humana “trata sobre el estudio de los errores humanos en el proceso de producción de una empresa como activo de gestión. Desde la ingeniería se han establecido normas importantes con el fin de disminuir los errores del activo humano en este proceso, y la mayoría de estas han sido dirigidas hacia el área ergonómica y normas de seguridad. Sin embargo son pocos los estudios o escritos que tomen en cuenta el área de salud para identificar factores que intervienen como variables que influyen como causa de errores humanos”. En este orden de ideas, el Dr. Giraldo explica que los humanos son un ente bio-psico-social.

En su desarrollo influyen factores biológicos, son “seres vivos con una psique conformada por la gnosis (pensamiento) y emociones como base de nuestro comportamiento; y somos un ente social, ya que nos desenvolvemos en un ambiente de relación ínter personal con una serie de normas morales (colectivas) y éticas (individuales) que nos rigen dentro de la sociedad. Por tal motivo toda alteración en el estado de salud del individuo puede influir en su rendimiento en el ámbito laboral como parte importante en el proceso productivo” –acota el experto.

En tal sentido, destaca que existen enfermedades que afectan el área biológica de la persona, así como otras afectan el área psicológica. Por ende un individuo con afectación biológica y/o psicológica tiene repercusión en su relación en el ámbito social. En toda empresa, esta variable en particular se debe tomar en cuenta, a fin de lograr minimizar los errores humanos en la cadena de producción, lo que incide directamente en el mejoramiento de la confiabilidad humana. Algunas enfermedades crónicas conllevan a la incapacidad laboral fácilmente evidenciable.

Sin embargo, durante su proceso evolutivo, esta podría producir cambios incipientes que determinen discapacidad en el desempeño de las funciones laborales que pasan desapercibidas a simple vista. “Son estas enfermedades las que deben tener un control adecuado para evitar disminución del rendimiento y los errores humanos” –explica Bárbaro Giraldo. Agrega que dentro de este grupo de enfermedades están presentes la Diabetes Melllitus, Hipertensión Arterial, Hipotiroidismo, Depresión, Síndrome Convulsivo, Artritis Reumatoidea, Fibromialgia, entre otras. En toda empresa se debe implementar un servicio que se dedique a mantener en óptimas condiciones de salud al activo humano, a través de consultas médicas preventivas periódicas incluyendo paraclínicos de rutina, jornadas permanentes de educación en salud.

Bárbaro Giraldo es un asiduo colaborador de Predictiva21. En su artículo REPERCUSIÓN DE LA DEPRESIÓN EN CONFDIABILIDAD HUMANA, publicado en este medio en marzo de este año, Giraldo aborda la depresión como una de las enfermedades que inciden, de forma directa, en la confiabilidad humana, y por ende en la confiabilidad operacional. Esta enfermedad, causante de la disminución de la capacidad de sentir placer en cualquier actividad, disminución de la concentración y la energía física, trastornos del sueño, de la afectividad y del pensamiento, “influiría negativamente en la confiabilidad de los trabajadores en su desempeño laboral. Una persona que tenga trastornos de concentración podría presentar riegos de cometer errores en su trabajo cotidiano, inclusive en trabajos en los cuales su desempeño fue excelente hasta el momento de presentarse la depresión. Así mismo al existir trastorno del sueño y disminución de la energía física también podría ser causas del incremento de fallas en la realización de las labores cotidiana, de allí la importancia del mantenimiento de un buen estado de salud y la prevención de esta patología, y con la misma importancia tenerlo en cuenta en los análisis y estudios de confiabilidad humana” –señala el artículo, de la autoría del Dr. Giraldo.

En un artículo posterior, publicado en la edición de mayo, Bárbaro cita, esta vez, a la hipertensión arterial como uno de los factores de salud física que podrían tener incidencia en el nivel de confiabilidad humana de un trabajador que la padeciere. Textualmente, el Dr. Giraldo explica que las personas que presentan hipertensión arterial corren un alto riego de cometer errores cuando no se encuentran adecuadamente controladas sus cifras tensionales. “Disminuye el nivel de concentración cuando los hipertensos presentan cifras tensionales elevadas debido a la disminución de riego vascular por vasoconstricción. También es importante recalcar la discapacidad que se presenta cuando hay complicaciones oculares por retinopatía hipertensiva, lo que conlleva a disminución importante de la agudeza visual y más aún al presentarse secuelas motoras por accidentes cerebrovasculares (ACVs) ocasionando discapacidad para la realización de tareas manuales, así como dificultad en la comunicación por disartria o afasia motora, además del efecto psicológico sobre el individuo, que podría acarrear estados depresivos importantes”.

Como se ve, la salud física y mental va estrechamente entrelazada con la confiabilidad humana y operacional, habida cuenta de la compleja entidad que es el hombre, quien es, en sí mismo, un fin. La confiabilidad humana parte de ser un humano confiable, una persona armonizada en su esfera física, psíquica y emocional, y esta armonización es la base sobre la cual han de erigirse las políticas de confiabilidad, las normas internacionales, las regulaciones ídem, las certificaciones, y toda una cultura industrial mundial sobre lo que es seguro, lo que protege y resguarda los bienes y, sobre todo, lo que protege y resguarda al hombre, el principal activo de esta gran empresa que llamamos civilización.

Referencias

Ayala Rafael. (2011, Diciembre 5). Cómo convertirnos en profesionales confiables. Recuperado de:

Editor: Alimey Díaz
Experto invitado: Dr. Bárbaro Giraldo
Correo: barbarog84@gmail.com

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